Logramos conversar con Adrián Saba, director de la película El soñador, la cual es una de las películas peruanas que participan de la Competencia Oficial de Ficción del Festival de Cine de Lima PUCP. Adrián nos comentó sobre los retos que implicó realizar el proyecto y su trabajo como director.

Entrevistador: ¿Cómo fue la transición de un proyecto independiente como El limpiador a otro más ambicioso como El soñador?

Adrián Saba: Si bien el limpiador es ambicioso, seguimos trabajando con el mismo grupo de antes, todos éramos más maduros, más profesionales. Eso cambio un poco la dinámica, además cuando no hay dinero, hay más presión, hay más fechas. En cambio, con el limpiador fue un proceso más tranquilo.

E: Se percibía mucha unión entre los personajes ¿Hubo algún trabajo previo con los actores?

AD: No, solo tuvimos tiempo para algunos ensayos, pero se relacionaron muy bien. Eso se sintió mucho en el rodaje. Ellos se ven realmente como amigos. Fue muy bonito para mí como director ver a un grupo que no se conocía, verlos crecer juntos.

E: En  la película hay un contraste entre el mundo onírico y el real. ¿Cómo planearon desarrollar esa diferencia?

AD: Bueno, queríamos que los sueños sean espacios naturales, explorar la visualidad de la naturaleza y contrastarla con la Urbe, mostrar una Lima más industrial, portuaria. Queríamos hacer chocar esos dos mundos.

E: La película posee unas locaciones extraordinarias, ¿cómo encontraron estos lugares tan particulares?

AD: Hicimos un pequeño scouting en equipo. Pero, luego había algunas escenas para cuales no habíamos encontrado locación. Eso fue porque la gente del equipo había visto previamente, a través de Internet. Sin embargo, Lima cambia muy rápido. Algunas fotos eran antiguas, habían casas de material noble. Ya no se podía.

E: ¿Qué me puedes decir con respecto a la casa de El teta, el barco?

AD: De hecho, el barco no estaba en el guion. Cuando locacionamos vamos con el director de arte y el equipo de producción. En ese proceso, en el Callao, vimos el barco detrás de un muro. Resultó ser un espacio donde había mucha maquinaria olvidada, como un cementerio. Estaba ese barco, grúas y cosas por el estilo. Cuando lo vemos decidimos que lo agregaríamos al guion.

E: El barco es un buen ejemplo de cómo cada personaje logra formar una identidad a través del espacio ¿Cómo se plasma esa identidad?

AD: Nos interesaba mucho el color, las luces de neón, que cada lugar tenga asignado un color. En caso de Manuel Gold era el verde, por la propia naturaleza del personaje, medio tóxica.

E: ¿Cómo influyó  tu experiencia en la Cinefondation al resultado final de El soñador?

AD: Para también era un mito. No lo pude creer cuando me citaron. Significa mucho más que un premio que puedes ganar en un festival, eso se va al día siguiente. Te dan mucho apoyo, confían en tu trabajo. Cada uno es totalmente libre. Lo que hacen es proveerte de un espacio donde tú te sientas cómodo para que puedas escribir tranquilo. De todas maneras, hay un poco de presión por que las personas que están ahí contigo son gente reconocida.

E: Por último, ¿qué le dirías al público peruano para que vayan a ver tu película?

AD: Vengan al Festival de Cine de Lima para que pueda ver la mejor película peruana de todos los tiempos. Gracias.