Tuvimos el placer de conversar con Rodrigo Moreno del Valle, director del filme Wik, la cual ha sido bien recibida en Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Rodrigo nos comentó sobre las dificultades que tuvo que afrontar para sacar adelante la película, y el trasfondo que busca representar en la obra.

Entrevistador: ¿Cómo fue la experiencia de hacer una película de “presupuesto cero”?

Rodrigo Moreno del Valle: De hecho presupuesto cero, no. Para hacer una película la inversión monetaria fue muy baja, es muy chiquita pero hubo plata. Ósea, tuvo cierta plata para poder lograr ciertas cosas. Muy poca. Y hubo mucha ayuda de gente. Funciona como una estructura de cine comunitario. Donde realmente, donde estas esperando el retorno es en el momento del estreno comercial, donde, yo pienso que si funciona de alguna manera. Se saque lo que saque se reparte. Si le quedan 50 soles a cada uno, le caerán 50 soles a cada uno. Pero esa fue más o menos la promesa para hacer la película y lograrlo. Tener esta película que era parte de un objetivo que teníamos desde hace muchos años. Hacer cine en Perú siempre ha sido visto como una locura.

E: Tu trabajo en cortometrajes tiene una esencia en particular, como Secretos de almuerzo o Domingo. Mucho pasa al interior de los personajes ¿Piensas mantener esa dinámica en el largometraje?

RMV: Mucha gente dice que en la película se ve ese tipo de chamba. Mucha gente me ha dicho, siento Betamax, el mismo “Domingo”.  Son conflictos casi mínimos, parten de anécdotas. Los detractores siempre decían no nos gusta porque es una anécdota, eso no es un relato. En realidad, lo interesante era explorar dentro de este personaje, y estos conflictos mínimos y estas historias como, austeras, pequeñas que servían como pretexto para poder conocer más el entorno de los personajes o el entorno como un personaje más también. Entonces en este caso, en WIK, la ciudad funciona como un personaje. Y no es “la ciudad” porque decir la ciudad es demasiado ambicioso, yo creo que es decir un barrio, dos barrios, tres barrios de una ciudad de chicos de clase media, que están explorando, tienen sus diferencias y cada uno tiene sus características. Es muy sutil, tratamos de no decirlo pero probablemente para la persona que es observadora y que se sienta a ver una película desprejuiciadamente, creo que lo va a encontrar.

E: ¿Qué es lo que se quería contar?

RMV: Yo creo que es el momento donde tú piensas o sientes en una adolescencia o primera juventud en la que estás atrapado en una ciudad donde no pasa nada, donde todo lo bueno está afuera. Donde tu amigo del colegio, que se fue a estudiar a Estados Unidos, es el que la va a hacer, y el que quería estudiar Cine se fue a estudiar a otro lado y el que quería ser músico tenía que estudiar en otro lado porque aquí no iba a hacer nada. ¿Y de qué vas a trabajar? Todo eso en una generación que hoy, en este momento, ya no es lo mismo. No es una película que habla de un tiempo específico pero si habla de un sentimiento que es más noventero. Y también hemos tratado de plasmar eso en el vestuario, sin ser de época. Intentamos mantenerlo atemporal y mantener la ciudad de Lima como un barrio de clase media. Para mantenerlo como un personaje, la identidad, la puesta en escena, y la fotografía, la puesta de cámara, una serie de herramientas que hemos usado para tratar de hacer sentir eso.

E:  ¿Qué nos puedes comentar sobre los actores de la película? Tengo entendido que ellos están bien metidos en la Imprología. ¿Fue deliberada esta decisión?

RMV: Ellos son improvisadores. Y yo me acerco al colectivo Imprología que eran unos seis chicos que yo conocí a través de una amiga. Me invita un poco a ver, a conocer a esta gente, y me abre el panorama y me doy cuenta que la Imprología no es el match solamente. Es un universo de improvisación y me pareció una herramienta genial para yo poder tratar de explorar ese nuevo proyecto. Y estábamos escribiendo guion y era un poco distinto al principio pero empezamos a ajustarlo para trabajar con estos actores que eran Pedro Pablo Corpancho, Piera del Campo, Jean Phil Arrieta y unos actores más amigos que podrían hacer unos papeles pequeños pero súper importantes, significativos para poder terminar de construir a estos tres amigos. Que en realidad, no se comunican mucho porque están en ese momento de la amistad donde están parando juntos. No necesariamente son amigos de toda la vida. Lo de usar dos chicos y una chica era una dinámica de estos chicos jóvenes. La chica tenía era la que se buscaba la vida, la que chambeaba, la que hacia algo. El otro era el renegado de la clase acomodada. No quería saber nada de sus viejos. Y Phil, que solo está obsesionado con regresar al mar. Se infiere, además, que no han entrado a la universidad y están en una ciudad donde no pasa nada. Básicamente, ahí arranca la película buscando lograr su objetivo.

E: ¿Estás trabajando en un próximo proyecto?

RMV: Ya estamos trabajando en un nuevo largometraje. Tenemos un borrador para el guion.

E: ¿Cortometraje o largometraje?

RMV: Yo creo las historias tienen su duración. Si se me ocurre una historia de corta duración, pues será un corto, y si no, pues será largometraje. De todas maneras, se me está haciendo difícil pensar en corto. Sentí que se quebró una barrera, las historias me quedan largas. Son cosas distintas, tienen estructuras diferentes. Los cortos tienen picos. La historia dicta cuanta duración se necesita.

E: ¿Qué les recomendarías a los estudiantes?

RMV: Que no se aloquen con la herramienta. Si no tienes una cámara con mucho valor, no es que no vaya a salir algo interesante. La gente se aloca mucho por la factura, por el crafting, por cosas que naturalmente son caras. Hay que hacerlo nomas. Eso de cine de guerrilla no lo hemos inventando ahora. Es de toda la vida. Glauber Rocha decía una idea en la cabeza, una cámara en la mano. A mí lo que me impulsó a hacer Wik de esa manera fue ver que el cine latinoamericano que estaba posicionado. Mira al cine chileno cómo ha evolucionado en los últimos años tomando una cámara y haciéndolo a la guerrilla. Tienes que hacer porque es la única manera. Es un oficio. Si está mala, es mala. Hay que tirarse a la piscina.

E: ¿Qué les dirías al público peruano para que vaya a ver Wik?

RMV: Es una película que hay que ver desprejuiciado. Intentamos contar una historia. No la puedes odiar porque está hecha con honestidad.