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Fotografías de un pueblo que tocan el alma

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Por Alejandro Zapata

“Canto para un pueblo”, muestra del reconocido cineasta y fotógrafo sueco Mikael Wiström, captura insondablemente el Perú de la costa y los Andes en tiempos de la Reforma Agraria: los campesinos de Andahuaylas tomaban las haciendas, los mineros vivían en zozobra y los recién llegados a Lima ocupaban zonas marginales.

Los retratos despiertan en nosotros una sensibilidad humana que recorre el dolor y la pobreza latente de los campesinos. Mujeres, hombres y niños son golpeados por los acontecimientos de las batallas campales dentro de un gobierno militar velasquista. Las miradas serias, el cansancio y las zonas rurales bañan las imágenes de melancolía. Las faenas familiares de las parcelas retratan, pese a las penosas circunstancias, alegría, inocencia y ternura que desvisten ese mundo oculto.

Se captura también la vida del campamento minero: una vida precaria que soporta los padecimientos de la explotación. Las fotos detallan con intensidad y dimensión la unión familiar, el amor por los hijos y la búsqueda del bienestar futuro. La escasez de los recursos permitirá mostrarnos el dolor de aquellos que laboran tan arduamente en un socavón por un futuro mejor.

Finalmente, nos embarcamos en la llegada de los hombres y mujeres de campo a Lima. Las fotos retratan ese cambio que surge a partir del establecimiento de los habitantes de campo. De esta forma, como versa Montoya, “comienza la historia de aquellos que están condenados”.  Además,  las fotos de Wiström consiguen aunar dos polos opuestos: en una parte, se encuentran la estrechez y la agonía; y, en otra, la alegría, acompañada de la terneza e inocencia de los niños.

Los retratos que Mikael nos muestra con tanta realidad están conformados como un canto, una melodía que se desplaza por tres lugares merced de la pobreza y de la marginación. Es en todos sus aspectos un poema que al ser contemplado y leído con reflexión nos asalta el dolor y la humildad de sus personajes. El alma se entrega al sufrimiento y a las alegrías de los pobres y es “porque el drama del mundo, es el drama de cada uno de nosotros”.

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