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Un cine que nos conecta: Lavaperros y La restauración

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31 películas. Cada una con un tono diferente y un distinto uso de elementos de humor. Entre ellas, hay películas donde la sátira y la comedia se convierten en pilares transversales a toda la obra. Durante el 24 Festival de Cine de Lima PUCP, encontramos historias en donde el humor acompaña a personajes caricaturescos y/o en decadencia, sea porque forman parte de una antigua clase aristocrática en declive, o por ser fallidos narcotraficantes colombianos.

En los grises días limeños cubiertos de edificios se realiza La Restauración, película peruana de Alonso Llosa, participante de la Competencia Ficción. Los tiempos han cambiado, y las dinámicas socio-económicas se han transformado: las casonas antiguas se han ido demoliendo, dando paso a nuevas residencias. Mientras una clase económica está en ascenso, la aristocracia tradicional decae. Tato, el personaje principal, recae en ese último grupo: un divorciado cincuentón que vive con su madre, una aristocrática en quiebra que aún vive en el pasado. Para escaparse de la crisis económica, Tato vende la casa; sin embargo, debe ocultarle la decisión a su madre, por lo que la traslada a un cuarto construido, con la excusa de que toda la casa está en restauración. 

Detrás de la espontaneidad de las situaciones cómicas que se producen, de toda la droga que Tato consume, y de la burla que la película le hace a este niño cincuentón, se esconde una conversación interesante sobre el cambio de paradigma sobre las clases socioeconómicas. El cuarto de la madre de Tato se mantiene en impecable pulcritud, mientras el resto de la casa está siendo sistemáticamente desembalada. Este espacio del cual ella no sale, ya casi postrada en su cama, se convierte en el último cuarto de la aristocracia, manteniendo una farsa que, mientras pasa la historia, se hace más difícil de mantener.

Ahora nos trasladamos al pueblo de Tulúa, en el Valle del Cauca en Colombia, lugar donde se desarrolla Lavaperros, película colombiana de Carlos Moreno, que también forma parte de la Competencia Ficción. En un entorno habituado a la violencia y a los grupos narcotraficantes, conocemos a Don Óscar, el patrón de un decaído grupo de criminales. Los problemas rodean su día a día: caído en las drogas, estéril, vigilado por dos torpes policías y perseguido por otra banda, a la cual debe plata. Para complicar las cosas aún más, las personas de su propio círculo de trabajo descubren una bolsa secreta donde Don Óscar ha escondido una gran cantidad de dinero, y las traiciones lentamente empiezan a ocurrir.

La sátira y la comedia negra embarnizan a esta película coral, llena de personajes que no temen ser caricaturas de aquellas imágenes tradicionales que se relacionan con el narcotráfico, y que han sido representados en otras producciones. Una historia en la que nadie sabe para quién trabaja, donde lo absurdo vive en paralelo con las situaciones de violencia que existen dentro del cotidiano social del pueblo.

Estas son algunas de las películas que forman parte del Festival. Historias que, con una dosis de humor,  exploran aquella cara de nuestra sociedad que muchas veces es difícil cuestionar.Podrán disfrutar de estas hasta el domingo 30 de agosto en todo el Perú.

 Paulo Corrêa

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