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Un cine que nos conecta: Laurent Cantet

A veces, la mejor forma de conversar sobre grandes temas es mediante personajes particulares. Películas que se enfocan en el día a día de alguien en específico: vemos su cotidianeidad, sus contradicciones internas, y hasta qué sueños suyos son cortados debido a la condición social que viven. Dentro del cine encontramos realizadoras y realizadores que navegan por estos caminos de forma fluida y simple, creando potentes piezas audiovisuales e historias con las que conectamos. Uno de estos cineastas es Laurent Cantet, prolífico director francés que es el homenajeado del 25 Festival de Cine de Lima PUCP.

Esta edición del Festival, cuenta con 3 películas que forman parte de la muestra Francia en el Perú: Laurent Cantet. La primera de ellas es El empleo del tiempo, película hecha en 2001. La historia se centra en Vincent: un padre de familia de clase media que perdió su trabajo recientemente. Nadie debe enterarse de este suceso, así que decide crear un trabajo ficticio y le miente sistemáticamente a su esposa e hijos, a sus padres y a sus amigos. Termina creando una red de mentiras muy elaborada e interesante, mientras disfruta de sus días manejando largos trayectos en su carro, paseando por Suiza, y convenciendo a conocidos de que le den dinero, con la creencia de que están haciendo una inversión a largo plazo.

Este trajín del día a día termina siendo la forma en la que Vincent decide emplear su tiempo. Detrás de esta charada surge una conversación sobre la motivación que lo empuja. Hay un miedo a ser considerado un fracaso y a decepcionar a sus pares y familiares. Es el pavor de romper con su estatus social, de dejar de cumplir el estándar de hombre de clase media que trabaja. Pero, las mentiras que construye también revelan la propia ilusión del empleo: nadie lo cuestiona y muy pocos le piden que rinda cuentas y suelte información. Para el ojo público, Vincent parece ser alguien que realmente trabaja en un lugar importante, una persona que se sostiene del estatus socio-laboral que ha construido, y tiene la libertad de vivir una aventura sin muchas repercusiones.

Otra de las películas en esta muestra es La clase, realizada en 2008 y ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Nos encontramos dentro de un colegio público francés, un espacio donde convergen niñas y niños de muchos barrios y culturas. Seguimos la historia de François, un profesor de Francés que busca formas de conectar y enseñarle a unos alumnos que deciden cuestionar cada palabra que dice. Es un constante tira y floja en donde se rebotan ideas, salen a flote contradicciones, y ambas partes debaten posturas sobre el valor de las formalidades que están siendo enseñadas. El ritmo de la película y las conversaciones son tan convincentes, que da la impresión de que Cantet dejó la cámara en estos espacios y dejó que ellos hablaran con total libertad y efusividad.

Esta historia está basada en la novela de François Bégaudeau, y es una película realizada casi en su totalidad por actores no profesionales. Salvo el propio François, todos los profesores, alumnas y alumnos que vemos en este filme son personas que atienden a este colegio en su día a día, y bajo la cámara interpretan un rol. Sólo podemos conocer quiénes son estos niños a través de lo que ocurre dentro de las paredes del colegio, todo lo demás consiste únicamente de suposiciones y rumores. Es un sistema educativo que intenta formar a sus alumnos con lo que consideran correcto, pero a veces dejan de lado los contextos de cada uno de ellos. 

La última de las películas que podemos encontrar en esta muestra es Regreso a Ítaca, realizada en 2014. Escrita en conjunto con el escritor Leonardo Padura y basada libremente en uno de sus libros, la película nos sitúa en una azotea en La Habana. En medio de tragos y bailes este techo se convierte en el punto de encuentro de 5 viejos amigos. Uno de ellos, Amadeo, ha regresado a Cuba después de haberse ido 16 años sin dar una explicación y dejando a muchas personas atrás. Hay una sensación de camaradería que los une a pesar del tiempo y las diferencias, pero los resentimientos están ahí.

A través de un día y una noche, como si de una obra de teatro se tratara, conocemos quiénes son, su historia, y aquellas pesadas mochilas que tienen que cargar. Es una película de personas sumidas en una melancolía constante: una generación de cubanos con sueños truncados y que alguna vez tuvo la esperanza de que el país mejoraría. Hay artistas que no pudieron seguir creando, familias que se fueron y los dejaron atrás, y sacrificios realizados para salvarse de conflictos económicos y políticos. Son un país y unas personas que se han quedado estancadas, pero que intentan mantener vivas esas pequeñas chispas de alegría y esperanza de que quizá, algún día, el mundo deje de estar como está.

Estas son las 3  maravillosas películas dentro de la retrospectiva de Laurent Cantet, homenajeado del 25 Festival de Cine de Lima PUCP. Historias que invitan a una extensa conversación, que esperamos que disfruten hasta el 29 de agosto en todo el Perú. 

Paulo Corrêa

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